Los ensayos
Los ensayos Solamente diré esto: el filósofo Pirrón, que se encontró en un barco un día de gran tormenta, mostraba a quienes veía más asustados en torno suyo un cerdo que en absoluto estaba inquieto por la tempestad, y les levantaba el ánimo con su ejemplo.[30] ¿Osaremos, pues, decir que la ventaja de la razón, que tanto celebramos, y por la que nos consideramos amos y emperadores del resto de las criaturas, nos fue infundida para que suframos? ¿Para qué el conocimiento de las cosas, si nos volvemos más cobardes, sí perdemos el reposo y la tranquilidad que tendríamos sin él, y sí nos vuelve de peor condición que el cerdo de Pirrón? La inteligencia que nos fue otorgada para nuestro mayor beneficio, ¿la emplearemos para nuestra ruina, oponiéndonos al propósito de la naturaleza y al orden universal de las cosas, que comporta que cada uno utilice sus instrumentos y medios para su conveniencia?[31]