Los ensayos
Los ensayos c | Feraulés, que había pasado por las dos fortunas, y que había encontrado que el incremento de bienes no era incremento de las ganas de beber, comer, dormir y abrazar a su mujer —y que, por otra parte, sentía pesar sobre sus hombros la importunidad de la administración, como me pesa a mí—, decidió contentar a un muchacho pobre, fiel amigo suyo, que iba en pos de riquezas. Le donó todas las suyas, grandes y extraordinarias, y aun aquellas que estaba acumulando cada día gracias a la generosidad de Ciro, su buen amo, y gracias a la guerra, con la condición de que asumiera la carga de mantenerlo y alimentarlo noblemente en calidad de huésped y amigo. Desde entonces vivieron así muy felizmente, e igualmente satisfechos por el cambio de condición.[102] Es ésa una jugada que de todo corazón imitaría.