Los ensayos
Los ensayos a | Pero el rey Hierón, en Jenofonte, dice más: que aun en el disfrute de los placeres su condición es peor que la de los particulares, pues la comodidad y facilidad le priva de la punzada agridulce que nosotros encontramos:[35]
b | Pinguis amor nimiumque potens, in taedia nobis
uertitur, et stomacho dulcis ut esca nocet.[36]
[Un amor satisfecho y demasiado feliz nos conduce al
tedio y es nocivo para el corazón, como la dulzura del azúcar].
a | ¿Creemos que los monaguillos se deleitan mucho con la música? La saciedad hace que les resulte más bien enojosa. Festines, danzas, mascaradas y torneos regocijan a quienes no los ven a menudo y han ansiado verlos; pero a quien hace de ellos un hábito, el gusto se le vuelve insensible y desagradable. Tampoco las damas excitan al que goza de todas las que desea. Quien no se concede tiempo para tener sed, no podrá deleitarse al beber. Las farsas de los titiriteros nos regocijan, pero para los cómicos son como un tributo. Y la prueba de que es asà está en que para los prÃncipes son sus delicias, es una fiesta, poder de vez en cuando disfrazarse y entregarse a la manera de vivir baja y popular:
Plerumque gratae principibus uices,
mundaeque paruo sub lare pauperum