Los ensayos
Los ensayos nada te aportarán las riquezas reales];
ve que no es sino ficción y engaño. Sí, tal vez opinará, como el rey Seleuco, que de conocer el peso del cetro, no se dignaría recogerlo si lo hallara en el suelo;[32] lo decía por las grandes y penosas cargas que recaen sobre un buen rey. Ciertamente, no es poco tener que gobernar a otros habida cuenta de que para gobernarnos a nosotros mismos se presentan tantas dificultades. En cuanto al mando, que parece tan dulce, considerando la flaqueza del juicio humano y la dificultad de elegir en cosas nuevas y dudosas, estoy muy convencido de que es mucho más fácil y más grato seguir que guiar, y de que constituye un gran descanso para el espíritu poder limitarse a mantener la vía trazada y a responder de uno mismo:
b | Vt satius multo iam sit parere quietum,
quam regere imperio res uelle.[33]
[De manera que es mucho mejor obedecer
tranquilamente que ambicionar la dirección del imperio].
Aparte de que, según decía Ciro, sólo le corresponde mandar al hombre que vale más que aquéllos a los cuales manda.[34]