Los ensayos
Los ensayos b | Las ventajas principescas son casi ventajas imaginarias. Cada grado de fortuna posee cierta imagen del principado. César llama reyezuelos a todos los señores que impartían justicia en la Francia de su tiempo.[46] Lo cierto es que, salvo el nombre de majestad, acompañamos a nuestros reyes hasta muy lejos. Y ved en las provincias distantes de la corte, digamos Bretaña por ejemplo, la servidumbre, los súbditos, los oficiales, las ocupaciones, el servicio y la ceremonia de un señor retirado y casariego, criado entre sus sirvientes; y ved también el vuelo de su imaginación: nada posee más realeza. Oye hablar de su señor una vez al año, como del rey de Persia, y no lo reconoce sino por un viejo parentesco que su secretario tiene registrado. En verdad, nuestras leyes son bastante libres, y el peso de la soberanía afecta a un gentilhombre francés apenas un par de veces a lo largo de su vida. La sujeción sustancial y efectiva no atañe entre nosotros más que a quienes se invitan a ella y gustan de honrarse y enriquecerse mediante tal servicio. Porque quien opta por agazaparse en su hogar, y sabe gobernar su casa sin querella ni proceso, es tan libre como el dux de Venecia. c | Paucos seruitus, plures seruitutem tenent[47] [La servidumbre retiene a pocos, muchos son los que la retienen a ella].