Los ensayos
Los ensayos que, al contrario, como un caballo desbocado, se lanza con cien veces más fuerza a la carrera[10] por sí mismo de lo que lo hacía por otros. Y me alumbra tantas quimeras y monstruos fantásticos, encabalgados los unos sobre los otros, sin orden ni propósito, que, para contemplar a mis anchas su insensatez y extrañeza, he empezado a registrarlos, esperando causarle con el tiempo vergüenza a sí mismo.[11]