Los ensayos
Los ensayos non leuia aut ludicra petuntur
praemia;[17]
[el premio que se busca no es leve ni frÃvolo];
va en serio: está en cuestión a cuál de tales letras se le ha de remunerar por todos los asedios, batallas, heridas, prisiones y servicios que el famoso condestable prestó a la corona de Francia. Nicolás Denisot no se ha ocupado sino de las letras de su nombre, y les ha cambiado toda la contextura para forjar con ellas al conde de Alsinois, al que ha hecho don de la gloria de su poesÃa y pintura.[18] Y el historiador Suetonio no amó más que el sentido del suyo y, privando de ella a Lenis, que era el apodo de su padre, dejó a Tranquilo heredero de la reputación de sus escritos.[19] ¿Quién creerÃa que el capitán Bayard no tuvo más honor que el que tomó prestado de las acciones de Pierre Terrail?,[20] ¿y que Antoine Escalin deja que le arrebaten delante de sus ojos tantas navegaciones y tantos ataques por tierra y por mar el capitán Poulin y el barón de la Garde?[21]