Los ensayos
Los ensayos De la misma manera, si alguien tuviese que elegir entre tener a sus soldados rica y suntuosamente armados, o armados tan sólo para la necesidad, se le presentarÃa a favor de la primera opción —la de Sertorio, Filopemen, Bruto, César y otros— que verse engalanado es siempre un acicate de honor y gloria para el combatiente, y un motivo para empeñarse más en la lucha, al haber de salvar las armas como sus bienes y herencias. c | Razón por la cual, dice Jenofonte, los asiáticos llevaban en sus guerras a esposas y concubinas, con sus joyas y riquezas más preciadas.[14] a | Pero asimismo se le presentarÃa, por otra parte, que debe más bien privarse al soldado de su afán por salvarse que acrecentárselo; que de ese modo temerá doblemente arriesgarse —además, esos ricos despojos aumentan las ganas de victoria del enemigo; y se ha señalado que, en otras ocasiones, esto enardeció extraordinariamente a los romanos frente a los samnitas—.[15] b | Antioco mostró a AnÃbal el ejército que aprestaba contra ellos, pomposo y magnÃfico en toda suerte de pertrechos, y le preguntó: «¿Tendrán bastante los romanos con este ejército?». «¿Si tendrán bastante?», respondió; «no cabe duda, por más avaros que sean».[16] a | Licurgo prohibÃa a los suyos no sólo la suntuosidad en sus pertrechos, sino también que despojaran a los enemigos vencidos, queriendo, decÃa, que la pobreza y la frugalidad relucieran con el resto de la batalla.[17]