Los ensayos
Los ensayos b | En segundo lugar, porque me acuerdo menos de las ofensas recibidas, como decía aquel antiguo.[6] c | Necesitaría un protocolo, como Darío, quien para no olvidar la ofensa que le habían infligido los atenienses mandó que, cada vez que se sentara a la mesa, un paje le repitiera tres veces al oído: «Majestad, acordaos de los atenienses».[7] b | Y porque los parajes y los libros que vuelvo a ver me sonríen siempre como una fresca novedad.