Los ensayos

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Encuentro algún consuelo. En primer lugar c | porque se trata de un mal del que he extraído la razón principal para corregir un mal peor, que se habría producido fácilmente en mí, a saber, la ambición. Esta flaqueza es, en efecto, insoportable para quien se enmaraña en las negociaciones del mundo. Porque, como muestran numerosos ejemplos similares del curso de la naturaleza, ésta ha fortalecido con toda probabilidad otras facultades en mí a medida que aquélla se ha debilitado —y si las invenciones y opiniones ajenas se me presentaran por el beneficio de la memoria, rendiría y apagaría seguramente mi ingenio y mi juicio tras las huellas de otros,[5] sin ejercer sus propias fuerzas—. b | En efecto, hablo con más brevedad, pues el almacén de la memoria suele estar más provisto de materia que el de la invención. c | Si aquélla me hubiera ofrecido un buen respaldo, habría ensordecido a todos mis amigos con mi cháchara; los asuntos incitan mi facultad, sea la que fuere, a manejarlos y emplearlos, inflaman y arrastran mis discursos. b | Es una lástima. Lo compruebo con el ejemplo de algunos amigos íntimos. En la medida que la memoria les brinda el asunto entero y presente, remontan tan atrás la narración, y la cargan con tantas vanas circunstancias, que, si el relato es bueno, ahogan su bondad; si no lo es, no puedes sino maldecir o su venturosa memoria o su desventurado juicio. c | Y es difícil detener e interrumpir un discurso una vez que se ha echado a andar. Y en nada se reconoce mejor la fuerza de un caballo que en la manera que se detiene de golpe y en seco. Aun entre aquellos que no son importunos veo a algunos que pretenden dejar la carrera y no pueden. Al tiempo que buscan el instante de detener la marcha, siguen soltando pamplinas y arrastrándose como si desfallecieran de debilidad. Sobre todo, son peligrosos los ancianos, que conservan el recuerdo de las cosas pasadas pero han perdido el de sus repeticiones. He visto cómo relatos muy agradables en boca de cierto señor se volvían muy aburridos, pues todos los presentes se los habían tragado cien veces.


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