Los ensayos
Los ensayos c | Propongo estas fantasÃas humanas y mÃas simplemente como fantasÃas humanas y tomadas particularmente, no como decretadas y reguladas por mandato celestial, no susceptible de duda y polémica —materia de opinión, no materia de fe; lo que discurro por mà mismo, no lo que creo según Dios, de una manera laica, no clerical, pero siempre muy religiosa—, al modo que los niños proponen sus ensayos: para ser instruidos, no para instruir. b | ¿Y no podrÃa decirse, también verosÃmilmente, que el mandato de no escribir, sino con mucha reserva, sobre religión, salvo en el caso de quienes hagan expresa profesión de ella, no carece de cierta apariencia de utilidad y de justicia? —¿y que yo, por eso mismo, tal vez sea mejor que me calle?