Los ensayos
Los ensayos a | Josefo cuenta que tiró de la lengua a cierto embajador que le habÃan enviado los enemigos, haciéndole beber copiosamente.[11] Sin embargo, Augusto confió a Lucio Pisón, que conquistó Tracia, sus asuntos más privados, y éste jamás le decepcionó,[12] y tampoco Coso a Tiberio, que le revelaba todos sus planes, aunque sabemos que fueron tan propensos al vino que con frecuencia hubo que llevárselos del senado a los dos porque estaban borrachos:[13]
Hesterno inflatum uenas de more Lyaeo.[14]
[Las venas hinchadas, como de costumbre, por el vino absorbido].
c | Y a Cimbro, pese a que se embriagaba a menudo, le confiaron el plan para matar a César con la misma confianza que a Casio, que bebÃa agua. De ahà que respondiera graciosamente: «¡Cómo voy a soportar a un tirano si no puedo soportar el vino!».[15] a | A nuestros alemanes los vemos anegados en vino y acordarse, sin embargo, de su cuartel, de la contraseña y de su rango:[16]
b | nec facilis uictoria de madidis, et
blaesis, atque mero titubantibus.[17]
[y no resulta fácil vencerlos, repletos de vino,
con la lengua trabada y las piernas vacilantes].