Los ensayos
Los ensayos Y no es la receta para una sola enfermedad; la muerte es la receta para todos los males.[15] Es un puerto segurÃsimo, que nunca debe temerse, y que a menudo hay que buscar.[16] Tanto da que el hombre se procure su propio fin o lo sufra;[17] que se anticipe a su hora o la espere.[18] Venga de donde venga, es siempre la suya; se rompa donde se rompa el hilo, está entero, ése es el extremo del ovillo. La muerte más voluntaria es la más hermosa. La vida depende de la voluntad ajena; la muerte, de la nuestra.[19] En nada más debemos acomodarnos tanto a nuestras inclinaciones como en esto. La reputación no afecta a tal iniciativa, es insensato tenerla en cuenta.[20] La vida es esclavitud si se carece de libertad para morir.[21] La manera común de curar se realiza a costa de la vida: nos hacen incisiones, nos cauterizan, nos seccionan los miembros, nos arrebatan el alimento y la sangre. Un paso más, y estamos ya del todo curados. ¿Por qué no tenemos el mismo poder sobre la vena yugular que sobre la mediana?[22] A grandes males grandes remedios. El gramático Servio, aquejado de gota, no encontró mejor solución que aplicarse veneno para matarse las piernas.[23] c | ¡Que fueran gotosas a su antojo, con tal de que lo fueran sin sensación!