Los ensayos
Los ensayos a | Dios nos concede venia suficiente cuando nos pone en una situación tal que la vida nos resulta peor que la muerte. c | Es flaqueza ceder a los males, pero es locura alimentarlos.[24] Los estoicos dicen que, para el sabio, es vivir con arreglo a la naturaleza abandonar la vida aunque sea en plena felicidad, si lo hace oportunamente; y, para el necio, conservar la vida aun cuando sea desgraciado con tal de que sea en la mayor parte de las cosas que dicen estar de acuerdo con la naturaleza.[25] No vulnero las leyes establecidas contra los ladrones cuando me llevo lo mío y corto mi bolsa, ni las de los incendiarios cuando quemo mi bosque. De igual manera, tampoco estoy sujeto a las leyes fijadas contra los asesinos por haberme quitado la vida. Decía Hegesias que, lo mismo que la clase de vida, también la clase de muerte debía depender de nuestra elección.[26] Y Diógenes, al encontrarse con el filósofo Espeusipo, aquejado por una larga hidropesía, que se hacía llevar en una litera y que le gritó: «¡Salud, Diógenes!», le respondió: «A ti no puedo desearte salud, puesto que sufres la vida en esta situación». Lo cierto es que, algún tiempo después, Espeusipo se dio muerte, hastiado de una condición de vida tan penosa.[27]