Los ensayos
Los ensayos a | Para evitar una muerte peor, algunos aconsejan elegirla al propio gusto.[56] c | Damócrito, jefe de los etolios, llevado como prisionero a Roma, encontró la manera de escapar de noche. Pero, seguido por sus guardianes, prefirió atravesarse el cuerpo con la espada a permitir que lo volvieran a capturar.[57] Antínoo y Teodoto, cuando los romanos redujeron la ciudad de Epiro a una situación extrema, aconsejaron ante el pueblo quitarse todos la vida. Pero, como se impuso la opción de rendirse, buscaron la muerte arrojándose contra los enemigos, con intención de golpear, no de protegerse.[58] Cuando los turcos conquistaron la isla de Gozzo, hace unos cuantos años, un siciliano que tenía dos hermosas hijas casaderas las mató con sus propias manos, y, después, a la madre, que acudió a su muerte. Hecho esto, salió a la calle con una ballesta y un arcabuz y, de dos tiros, mató a los dos primeros turcos que se acercaron a su puerta, y, luego, empuñando la espada, se lanzó a pelear furiosamente, para ser rodeado y destrozado en el acto. Se salvó así de la servidumbre, tras haber librado a los suyos.[59]