Los ensayos
Los ensayos Los abidenos, hostigados por Filipo, tomaron la misma decisión. Pero, como el tiempo les apremiaba, el rey, que se horrorizó al ver la precipitación temeraria de tal ejecución —con los tesoros y enseres que habÃan condenado o al fuego o al naufragio en su poder—, retirando a sus soldados, les concedió tres dÃas para que se mataran con más orden y más a sus anchas. Llenaron estos dÃas de sangre y de muerte más allá de cualquier crueldad enemiga, y ni una sola persona con poder sobre sà misma se salvó.[79] Son infinitos los ejemplos de decisiones populares semejantes, que parecen más violentas en la medida en que su efecto es más general. Lo son menos que aquellas que se toman por separado. Lo que la razón no harÃa en cada uno, lo hace en todos. El ardor de la sociedad arrastra los juicios particulares. b | Los condenados que aguardaban la ejecución en tiempos de Tiberio perdÃan sus bienes, y eran privados de sepultura; los que la anticipaban quitándose la vida, eran enterrados y podÃan hacer testamento.[80]