Los ensayos
Los ensayos El vicio contrario a la curiosidad es la despreocupación, b | hacia la cual tiendo claramente por temperamento, y a | en la cual he visto a muchos hombres tan extremos que, tres o cuatro días después, se encontraban todavía en su bolsillo, cerradas, las cartas que les habían enviado. b | Jamás he abierto no ya las que me han confiado, sino ni siquiera las que la fortuna me ha hecho pasar por las manos; y tengo escrúpulos si mis ojos arrebatan por descuido algún conocimiento de las cartas importantes que un grande lee cuando estoy a su lado. Jamás nadie preguntó y fisgoneó menos en los asuntos de otros.