Los ensayos
Los ensayos Occultum quatiens animo tortore flagellum.[3]
[Agitando un látigo oculto con ánimo torturador].
El cuento está en boca de los niños. Le reprocharon a Beso el Peonio haber destruido deliberadamente un nido de gorrioncillos y haberles dado muerte. Replicó que lo había hecho con razón porque los pajarillos no cesaban de acusarlo falsamente del asesinato de su padre. El parricidio hasta entonces había permanecido oculto e ignorado; pero las furias vengadoras de la conciencia hicieron que lo descubriera el mismo que debía cumplir penitencia por él.[4] Hesíodo corrige aquel dicho de Platón según el cual el castigo sigue muy de cerca al pecado, pues dice que surge en el mismo instante y a la vez que el pecado.[5] Quien espera el castigo, lo sufre; y quien lo ha merecido, lo espera.[6] La maldad fabrica tormentos contra sí misma:[7]
Malum consilium consultori pessimum.[8]
[La mala decisión perjudica más a quien la toma].
Así, la avispa pica y hace daño a otros, pero más a sí misma, pues pierde el aguijón y la fuerza para siempre:
uitasque in uulnere ponunt.[9]
[y pierden sus vidas con la herida].