Los ensayos
Los ensayos c | Sería materia para una cuestión escolar si está mejor así o de otra manera. En su presencia, todo le cede. Y le dan este vano curso a su autoridad: jamás le oponen resistencia. Le creen, le temen, le respetan a su entera satisfacción. ¿Despide a un criado? Éste lía el petate y desaparece en el acto; pero sólo de delante de él. Los pasos de la vejez son tan lentos, los sentidos tan turbios, que vivirá y trabajará un año en la misma casa sin que él se dé cuenta. Y, cuando es el momento, se hacen llegar cartas lejanas, lastimeras, suplicantes, llenas de promesas de mejora, por las cuales se le perdona. ¿El señor efectúa algún negocio o escribe alguna carta que no gusta? Se suprime y se inventan de inmediato suficientes causas para excusar la falta de ejecución o de respuesta. Dado que no le entregan ninguna carta externa a él en primer lugar, no ve otras que aquellas que parece conveniente darle a conocer. Si por casualidad se apodera de alguna, como tiene la costumbre de delegar la lectura en cierta persona, se encuentra al instante lo que se quiere; y se logra siempre que le pida perdón el que le injuria en su carta. En suma, no ve ningún asunto sino a través de una imagen preparada y diseñada, y lo más satisfactoria posible, para no suscitar su amargura ni su cólera. He visto, bajo figuras diferentes, bastantes administraciones largas, constantes, de resultado muy similar.