Los ensayos
Los ensayos Si los demás me engañan, al menos no me engaño a mà mismo considerándome capaz de evitarlo, ni devanándome los sesos para llegar a serlo. Me salvo de tales traiciones en mi propio regazo, no con una inquieta y agitada curiosidad, sino más bien por medio de la diversión y de la firmeza. Cuando oigo referir la situación de alguno, no me ocupo de él; vuelvo al punto los ojos hacia mà para ver cómo estoy yo. Todo lo que le afecta, me concierne. Lo que le acontece me advierte y despierta en esa dirección. Todos los dÃas, y a todas horas, decimos de otro lo que dirÃamos con mayor propiedad de nosotros mismos, si supiéramos replegar nuestro examen tanto como sabemos extenderlo. Y muchos autores perjudican asà la defensa de su causa, al salir temerariamente al encuentro de aquella que atacan, y al arrojar a sus enemigos dardos que éstos pueden devolverles con mayor ventaja.