Los ensayos
Los ensayos He visto también otra suerte de insensatez en algunos padres de estos tiempos, que no se contentan con haber privado durante su larga vida a sus hijos de la parte que les correspondía naturalmente en sus fortunas, sino que además dejan después a sus esposas la misma autoridad sobre todos sus bienes, y el derecho a disponer de ellos a su antojo.
Y he conocido a cierto señor, uno de los primeros oficiales de nuestra corona, que, poseyendo por esperanza de derecho futuro, más de cincuenta mil escudos de renta, ha muerto en la necesidad y abrumado por las deudas, con más de cincuenta años de edad. Mientras tanto su madre, en la extrema decrepitud, gozaba todavía de todos sus bienes por mandato del padre, quien por su parte había vivido cerca de ochenta años. No me parece de ninguna manera razonable.[38]