Los ensayos
Los ensayos ¿Creemos que Epicuro, quien al morir atormentado, según dice, por los extremos dolores del cólico hallaba todo su consuelo en la belleza de la doctrina que legaba al mundo,[54] habría estado tan contento de un puñado de hijos bien nacidos y bien criados, si los hubiese tenido, como lo estaba de la publicación de sus ricos escritos?, ¿y que, si hubiera habido de elegir entre dejar tras de sí un hijo contrahecho y mal nacido, o un libro necio e inepto, no habría elegido más bien, y no sólo él sino cualquier hombre de la misma capacidad, incurrir en la primera desdicha antes que en la otra? Sería tal vez una impiedad en san Agustín —por ejemplo— si de un lado le propusieran enterrar sus escritos, que procuran tanto provecho a nuestra religión, o enterrar a sus hijos, en caso de tenerlos, que no prefiriese enterrar a sus hijos.[55] b | Y yo no sé si no me gustaría mucho más haber producido uno, perfectamente bien formado, de la intimidad con las Musas que de la intimidad con mi mujer. c | A éste,[56] tal como es, lo que le doy, se lo doy plena e irrevocablemente, como se da a los hijos corporales. El escaso bien que le he hecho, no está ya a mi disposición. Puede saber bastantes cosas que yo no sé ya, y tener de mí cosas que yo no he conservado, y que debería, como un extraño, tomar de él si las necesitara. Es más rico que yo, aunque yo sea más sabio que él.