Los ensayos
Los ensayos LAS ARMAS DE LOS PARTOS
a | Es una mala costumbre de la nobleza de nuestro tiempo, y llena de molicie, no tomar las armas sino en el momento de máximo apremio, y deshacerse de ellas tan pronto se tiene la mínima impresión de que el peligro se ha alejado. Éste es el origen de muchos trastornos. En efecto, cuando todo el mundo grita y se apresta a coger las armas en el instante del ataque, algunos están todavía abrochándose la coraza, y sus compañeros han caído ya derrotados. Nuestros padres hacían llevar el casco, la lanza y las manoplas, y no abandonaban el resto de su equipo, mientras duraba el servicio. Hoy en día nuestras tropas se ven completamente alteradas y deformadas por la confusión del bagaje y los criados, que no pueden alejarse de sus amos a causa de las armas. c | Dice Tito Livio, hablando de los nuestros: «Intolerantissima laboris corpora uix arma humeris gerebant»[1] [Cuerpos completamente incapaces de soportar la fatiga, apenas podían llevar las armas sobre sus hombros].
a | Muchas naciones acuden todavía y acudían antiguamente a la guerra sin protegerse; o se protegían con defensas inútiles:
b | Tegmina queis capitum raptus de subere cortex.[2]
[Se protegen la cabeza con la corteza de una alcina].