Los ensayos
Los ensayos c | El emperador Caracalla marchaba por el país a pie, armado con todas sus piezas, al frente de su ejército.[10] a | La infantería romana no sólo llevaba el casco, la espada y el escudo —pues, en cuanto a las armas, dice Cicerón, estaban tan habituados a tener que cargarlas que no les estorbaban más que sus propios miembros: c | arma enim membra militis esse dicunt[11] [dicen, en efecto, que las armas son los miembros del soldado]—, sino también, al mismo tiempo, los víveres necesarios para quince días y cierta cantidad de estacas para levantar sus fortificaciones, b | hasta sesenta libras de peso. Y los soldados de Mario, así cargados, marchando en formación, estaban acostumbrados a andar cinco leguas en cinco horas, y seis si había prisa.[12] a | Su disciplina militar era mucho más dura que la nuestra; también producía efectos muy distintos. c | Escipión el Joven, al reformar a su ejército en España, ordenó a sus soldados que comieran siempre de pie, y nada cocido.[13] a | Sobre esto se cuenta un rasgo extraordinario: se le reprochó a un soldado lacedemonio que, formando parte de una expedición militar, le habían visto refugiado en una casa. Estaban tan acostumbrados al sufrimiento que era vergonzoso ser visto bajo otro techo que el del cielo, hiciese el tiempo que hiciese. Nosotros no llevaríamos demasiado lejos a nuestra gente a este precio.