Los ensayos
Los ensayos Me gustan los historiadores o muy simples o excelentes.[50] Los simples, que no son capaces de mezclar nada propio y que no aportan sino el cuidado y la diligencia de acumular todo aquello de lo que tienen noticia, y de registrarlo todo con buena fe, sin elegir ni seleccionar, nos ceden el juicio íntegro para el conocimiento de la verdad. Así ocurre, entre otros, por ejemplo con el buen Froissart, que llevó adelante su empresa con una ingenuidad tan franca que, si comete un error, no teme en modo alguno reconocerlo y corregirlo en el lugar donde lo ha advertido; y que nos representa la variedad misma de los rumores que circulaban y de los diferentes relatos que le hacían. Es la materia de la historia desnuda e informe; todo el mundo puede sacar partido de ella en la medida que tenga entendimiento. Los muy excelentes tienen la capacidad de elegir lo que merece saberse, pueden seleccionar, de dos relatos, aquel que es más verosímil; a partir de la condición de los príncipes y de sus temperamentos, infieren sus decisiones y les atribuyen las palabras convenientes. Asumen con razón la autoridad de ordenar nuestra creencia según la suya; pero lo cierto es que esto no atañe a mucha gente. Los de en medio —que es el tipo más común— lo estropean todo. Quieren masticarnos los pedazos; se arrogan el derecho de juzgar y por consiguiente de inclinar la historia a su antojo. Porque una vez que el juicio se inclina hacia un lado, no se puede evitar deformar y torcer la narración conforme a ese sesgo. Intentan elegir las cosas dignas de saberse y nos esconden con frecuencia tal palabra, tal acción privada, que nos instruiría mejor; omiten como cosas increíbles aquellas que no entienden, y quizá incluso tal o cual cosa porque no la saben decir en buen latín o francés. Que no teman desplegar su elocuencia y sus razonamientos, que juzguen a su antojo; pero que nos dejen también con qué juzgar después de ellos, y que no alteren ni arreglen nada del cuerpo de la materia abreviándola y seleccionándola; que nos la entreguen pura y entera en todas sus dimensiones.