Los ensayos
Los ensayos c | Muchas naciones belicosÃsimas se valÃan, en sus hechos de armas, de la huida como recurso principal, y mostraban la espalda al enemigo con más peligro que la cara. Los turcos conservan algo de esto. Y Sócrates, en Platón, burlándose de Laques, que habÃa definido la valentÃa como mantenerse firmes en la formación contra los enemigos, dijo: «¡Vaya!, ¿serÃa, pues, cobardÃa combatirlos cediéndoles el sitio?». Y le remite a Homero, que elogia el arte de la huida de Eneas. Y dado que Laques, cambiando de parecer, admite tal práctica en los escitas, y, finalmente, en general en toda la caballerÃa, le saca también a colación el ejemplo de la infanterÃa lacedemonia —la nación más avezada en la lucha a pie firme—, que, en la batalla de Platea, al no poder abrir la falange persa, tuvo la ocurrencia de apartarse y retroceder, para que, creyendo los persas que huÃan, aquella masa se rompiera y disolviera en la persecución. De este modo, obtuvieron la victoria.[1]