Los ensayos
Los ensayos Sobre los escitas, se dice que cuando Darío fue a subyugarlos envió a su rey no pocos reproches porque le veía siempre replegarse ante él y eludir la pelea. Idantirso, que así se llamaba, le respondió que no lo hacía por miedo a él ni a nadie vivo, sino porque ésa era la manera de marchar de su nación, que carecía de tierras cultivadas, de ciudades y de casas que defender, y de las que temer que el enemigo pudiera aprovecharse. Añadió que, si tan grande era su afán por devorar, se acercara a ver el sitio de sus antiguas sepulturas, y que allí encontraría un interlocutor a su entera satisfacción.[2]