Los ensayos
Los ensayos b | Diré algo monstruoso, pero lo diré de todos modos. Encuentro en muchas cosas más contención y orden en mi comportamiento que en mi opinión, y mi concupiscencia menos desenfrenada que mi razón. c | Aristipo estableció opiniones tan audaces a favor del placer y de las riquezas que hizo murmurar a toda la filosofía en su contra. Pero, en lo que concierne a su comportamiento, cuando el tirano Dionisio le mostró tres hermosas muchachas para que eligiera una, respondió que las elegía a las tres, y que le había parecido mal que Paris hubiese preferido una a sus compañeras. Pero, tras llevárselas a casa, las despidió sin tocarlas.[25] En cierta ocasión que su sirviente iba muy cargado con el dinero que acarreaba con él por el camino, le mandó arrojar y tirar allí mismo aquello que le estorbara.[26] Y Epicuro, cuyas opiniones son irreligiosas y blandas, llevó una vida muy devota y esforzada. Escribe a un amigo que vive sólo de pan moreno y agua, le ruega que le envíe un poco de queso para cuando quiera hacer alguna comida suntuosa.[27] ¿Será cierto que, para ser del todo bueno, hayamos de serlo por una propiedad oculta, natural y universal, sin ley ni razón ni ejemplo?[28]