Los ensayos
Los ensayos a | Y para que nadie se burle de la simpatía que les profeso, la teología misma nos ordena cierto favor hacia ellos; y, considerando que un mismo amo nos ha alojado en este palacio para su servicio, y que son, como nosotros, de su familia, nos impone con razón cierto respeto y afecto hacia ellos.[57] Pitágoras adoptó la metempsicosis de los egipcios; pero, después, la aprobaron numerosas naciones, y en particular nuestros druidas:[58]
Morte carent animae; semperque, priore relicta
sede, nouis domibus uiuunt, habitantque receptae.[59]
[Las almas están exentas de la muerte; y siempre, tras dejar su vieja morada, son recibidas en nuevos domicilios donde viven y habitan].
La religión de nuestros antiguos galos comportaba que las almas, al ser eternas, se movían y desplazaban incesantemente de un cuerpo a otro. Añadía además a esta fantasía cierta consideración de la justicia divina. Porque, según cual hubiera sido el comportamiento del alma mientras había estado en Alejandro, decían que Dios le atribuía otro cuerpo en el cual alojarse, más o menos penoso, y acorde con su condición:
b | muta ferarum
cogit uincla pati, truculentos ingerit ursis,
praedonesque lupis, fallaces uulpibus addit;