Los ensayos
Los ensayos Aunque todo esto no fuera así, nos obliga cierto respeto, y un deber general de humanidad, no sólo para con los animales, dotados de vida y sentimiento, sino incluso para con árboles y plantas.[67] Debemos la justicia a los hombres, y la gracia y la benignidad a las demás criaturas que son susceptibles de ellas.[68] Existe cierta relación entre ellas y nosotros, y cierta obligación mutua. c | No temo decir que la ternura de mi naturaleza es tan pueril que ni siquiera puedo rehusarle a mi perro la fiesta que me ofrece o me pide inoportunamente. a | Los turcos b | disponen de limosnas y hospitales para los animales. a | Los romanos se cuidaban públicamente de la alimentación de las ocas, gracias a cuya vigilancia se había salvado el Capitolio; los atenienses ordenaron que las mulas y los mulos que habían servido en la construcción del templo llamado Hecatompedon quedasen libres, y que los dejaran pacer por todas partes sin impedimento alguno.[69] c | Los agrigentinos tenían la costumbre ordinaria de enterrar dignamente a los animales que habían estimado, como caballos con algún mérito singular, perros y pájaros útiles, o incluso que habían servido de pasatiempo a sus hijos. Y la magnificencia que les era habitual en todo lo demás se evidenciaba también de manera singular en la suntuosidad y en el número de monumentos alzados con este fin, que han permanecido expuestos hasta muchos siglos después.[70] Los egipcios enterraban a lobos, osos, cocodrilos, perros y gatos en lugares sagrados, embalsamaban sus cuerpos y llevaban luto por ellos a su muerte.[71] c | Cimón dio honorable sepultura a las yeguas con las que había ganado tres veces el premio de la carrera en los juegos olímpicos.[72] Jantipo el Viejo hizo enterrar a su perro en un cabo en la costa que después ha conservado su nombre.[73] Y Plutarco tenía, según dice, escrúpulos de vender y enviar a la carnicería, por un ligero beneficio, a un buey que le había servido durante mucho tiempo.[74]