Los ensayos
Los ensayos Si no entra en nosotros por una infusión extraordinaria, si entra en nosotros no ya por la razón sino aun por medios humanos, no se halla en su dignidad ni en su esplendor. Y lo cierto es que sospecho, sin embargo, que no la poseemos más que por esta vía. Si nos adhiriésemos a Dios por medio de una fe viva, si nos adhiriésemos a Dios por Él, no por nosotros, si tuviéramos una base y un fundamento divinos, los motivos humanos no tendrían el poder de socavarnos, como lo tienen; nuestro fortín no se rendiría ante un cañoneo tan débil. El amor a la novedad, la coacción de los príncipes, la buena fortuna de un bando, el cambio temerario y fortuito de nuestras opiniones, no tendrían fuerza para sacudir y alterar nuestra creencia; no la dejaríamos enturbiar a la merced de un nuevo argumento ni por la persuasión ni siquiera de toda la retórica que jamás ha existido. Resistiríamos esas oleadas con una firmeza inflexible e inmóvil:
Illisos fluctus rupes ut uasta refundit,
et uarias circum latrantes dissipat undas
mole sua.[19]
[Como la vasta roca rechaza con su masa las olas que chocan con
ella y dispersa las aguas abundantes que rugen a su alrededor].