Los ensayos
Los ensayos Si el rayo de la divinidad nos tocara de alguna manera, se notarÃa en todo. No ya nuestras palabras, sino incluso nuestras acciones llevarÃan su brillo y fulgor. Todo lo que surgirÃa de nosotros, lo verÃamos iluminado por esa noble claridad. DeberÃa avergonzarnos que en las escuelas humanas jamás haya habido ningún adepto que, por mayor que fuese la dificultad y la extrañeza que defendiera su doctrina, no le acomodara de algún modo comportamiento y vida. Y una educación tan divina y celeste no señala a los cristianos más que por la lengua.