Los ensayos
Los ensayos a | Quiero desatarme, diríamos, y estar con Jesucristo.[32] La fuerza del discurso de Platón sobre la inmortalidad del alma empujó a algunos de sus discípulos a la muerte, para gozar con mayor rapidez de las esperanzas que les brindaba.[33]
Todo esto es signo muy evidente de que no acogemos nuestra religión sino a nuestra manera y con nuestras manos, y no de otro modo que como se acogen las demás religiones. Nos hemos encontrado en el país donde se practicaba, o nos fijamos en su antigüedad o en la autoridad de los hombres que la han defendido, o tememos las amenazas que dedica a los incrédulos, o seguimos sus promesas. Tales consideraciones deben emplearse en nuestra creencia, pero como subsidiarias. Son lazos humanos. Otra región, otros testigos, similares promesas y amenazas podrían imprimirnos por la misma vía una creencia contraria. b | Somos cristianos por la misma razón que somos perigordinos o alemanes.