Los ensayos
Los ensayos Las golondrinas a las que vemos husmear, cuando vuelve la primavera, por todos los rincones de nuestras casas, ¿buscan sin juicio y eligen sin discernimiento, entre mil lugares, el que les resulta más conveniente para instalarse? Y, en la bella y admirable disposición de sus construcciones, ¿pueden los pájaros servirse más bien de la forma cuadrada que de la redonda, del ángulo obtuso que del recto, sin conocer sus características y consecuencias? ¿Cogen agua y luego arcilla sin pensar que lo duro se ablanda al humedecerlo? ¿Revisten con musgo su palacio, o con plumón, sin prever que los delicados miembros de sus crías estarán así más blandos y cómodos? ¿Se protegen del viento lluvioso y plantan su nido hacia Levante sin conocer las diferentes características de los vientos ni considerar que uno les resulta más saludable que otro? ¿Por qué la araña hace su tela más espesa en un sitio y más suelta en otro?, ¿por qué se sirve a veces de un tipo de nudo, a veces de otro, si carece de deliberación, pensamiento e inferencia?[102] No podemos sino reconocer, en la mayoría de sus obras, hasta qué punto los animales sobresalen por encima de nosotros, y en qué medida nuestro arte no alcanza a imitarlas. Sin embargo, en las nuestras, que son más burdas, vemos las facultades que empleamos, y que nuestra alma utiliza todas sus fuerzas. ¿Por qué no consideramos otro tanto de ellas?, ¿por qué atribuimos a no sé qué inclinación natural y servil obras que superan cuanto nosotros podemos hacer por naturaleza y por arte? De este modo, sin pensarlo, les cedemos una grandísima superioridad sobre nosotros al hacer que la naturaleza, con dulzura maternal, las acompañe y guíe, como de la mano, en todas las acciones y bienes de su vida; y que a nosotros nos abandone al azar y a la fortuna, y a tener que perseguir por arte lo necesario para nuestra conservación; y que nos rehúse al mismo tiempo los medios para poder llegar, mediante alguna instrucción y tensión de espíritu, a la habilidad natural de los animales, de manera que su estupidez brutal supere en todos los bienes cuanto puede lograr nuestra divina inteligencia.[103]