Los ensayos
Los ensayos En verdad, en este caso, tendríamos toda la razón si la llamáramos madrastra injustísima.[104] Pero no hay nada de eso; nuestra sociedad no es tan deforme ni tan desordenada. La naturaleza ha abrazado universalmente a todas sus criaturas; y no hay ninguna a la cual no haya provisto con suma abundancia de todos los medios necesarios para la conservación de su ser. Porque esos vulgares lamentos que oigo proferir a los hombres —pues la licencia de sus opiniones los alza a veces por encima de las nubes, y luego los rebaja hasta las antípodas— de que somos el único animal abandonado desnudo en la tierra desnuda, atado, agarrotado, sin nada con que armarse ni protegerse sino los despojos de otros, mientras que a todas las demás criaturas la naturaleza las ha revestido de conchas, vainas, corteza, pelo, lana, pinchos, cuero, pelusa, pluma, escama, vellón y seda, según la necesidad de su ser; las ha armado con garras, dientes, cuernos, para atacar y defender; y las ha instruido ella misma en cuanto les corresponde, nadar, correr, volar, cantar, mientras que el hombre, sin aprendizaje, no sabe ni andar, ni hablar, ni comer, no sabe hacer otra cosa que llorar:[105]
b | Tum porro puer, ut saeuis proiectus ab undis
nauita, nudus humi iacet, infans, indigus omni
uitali auxilio, cum primum in luminis oras
nixibus ex aluo matris natura profudit;