Los ensayos
Los ensayos uagituque locum lugubri complet, ut aequum est
cui tantum in uita restet transire malorum.
At uariae crescunt pecudes, armenta, feraeque,
nec crepitacula eis opus est, nec cuiquam adhibenda est
almae nutricis blanda atque infracta loquela;
nec uarias quaerunt uestes pro tempore caeli;
denique non armis opus est, non moenibus altis,
queis sua tutentur, quando omnibus omnia large
tellus ipsa parit, naturaque daedala rerum;[106]
[Y entonces el niño, como un marinero arrojado por las crueles olas, yace desnudo en el suelo, sin lenguaje, desprovisto de cualquier ayuda para la vida, una vez la naturaleza lo ha arrancado con esfuerzo del seno materno a las orillas bañadas por la luz; y con su lúgubre gemido llena el espacio, como es justo, puesto que le restan tantos males por pasar en la vida. En cambio, los animales de todas las especies, domésticos y salvajes, crecen sin necesidad de sonajeros y sin la lengua delicada y acariciadora de una tierna nodriza; y no persiguen vestidos diferentes según las estaciones; en suma, no necesitan armas ni altas murallas para proteger sus bienes, dado que la tierra y la naturaleza inventora lo brindan todo a todos en abundancia];