Los ensayos
Los ensayos No quiero omitir la alegación de otro ejemplo más, el de un perro que el mismo Plutarco dice haber visto —pues, en cuanto al orden, me doy perfecta cuenta de que lo altero, pero no lo observo más en la disposición de estos ejemplos que en el resto de mi tarea— mientras se hallaba en un navÃo. El perro, empeñado en alcanzar el aceite que habÃa en el fondo de un cántaro al que no podÃa llegar con la lengua, debido a la estrecha abertura del recipiente, fue a buscar piedras y metió unas cuantas en el cántaro hasta que logró que el aceite subiera más cerca del borde, donde pudo alcanzarlo.[154] ¿Qué otra cosa es esto sino la acción de un sutilÃsimo espÃritu? Se dice que los cuervos de BerberÃa hacen lo mismo cuando el agua que pretenden beber está demasiado baja.[155]