Los ensayos
Los ensayos Tal acción es en cierta medida próxima a lo que contaba sobre los elefantes un rey de su nación, Juba: que cuando, por ardid de los cazadores, uno de ellos queda atrapado en ciertos hoyos profundos que les preparan y que recubren con maleza menuda para engañarlos, sus compañeros se afanan en acarrear hasta allí muchas piedras y trozos de madera para ayudarlo a salir.[156] Pero este animal está cercano en tantas otras acciones a la capacidad humana que si quisiera seguir con detalle lo que la experiencia ha mostrado al respecto, establecería fácilmente lo que acostumbro a sostener: que hay más diferencia entre unos hombres y otros que entre ciertos animales y ciertos hombres.[157] En una casa privada de Siria, el cuidador de un elefante hurtaba a todas sus comidas la mitad de la ración que le habían ordenado. Un día el amo quiso cuidarlo él mismo y vertió en su comedero la ración completa de cebada que le había prescrito para su alimentación. El elefante, mirando con malos ojos al cuidador, separó y puso aparte con la trompa la mitad; reveló así la injusticia que le infligían.[158] Y otro elefante cuyo cuidador introducía piedras en el pienso para aumentar la ración, se acercó al recipiente donde cocía carne para su comida y se lo llenó de ceniza.[159] Esto son acciones particulares; pero lo que todo el mundo ha visto, y todo el mundo sabe, que en todos los ejércitos que se conducían desde Oriente una de las mayores fuerzas radicaba en los elefantes, que proporcionaban resultados incomparablemente superiores a los que ahora obtenemos de nuestra artillería, que ocupa poco más o menos su sitio en un ejército regular, [160] es fácil de juzgar para quienes conocen las historias antiguas: