Los ensayos
Los ensayos [El negro batallón avanza por la llanura].
Un soplo de viento adverso, el graznido de una bandada de cuervos, el paso en falso de un caballo, el cruce fortuito de un águila, un sueño, una palabra, un signo, una niebla matinal bastan para derribarlo y echarlo al suelo. Dale tan sólo con un rayo de sol en la cara y ahà lo tienes derretido y desmayado; que el viento le lance tan sólo un poco de polvo a los ojos, como a las abejas de nuestro poeta,[208] y ahà tienes todas nuestras enseñas, nuestras legiones y hasta a Pompeyo el Magno al frente roto y deshecho, pues fue él, me parece, quien fue vencido por Sertorio en España con esas buenas armas,[209] b | que también sirvieron a otros, como a Eumenes contra AntÃgono y a Surena contra Craso:[210]
a | Hi motus animorum atque haec certamina tanta
pulueris exigui iactu compressa quiescent.[211]
[Estos ánimos agitados y estos combates tan violentos
se calmarán y reprimirán arrojándoles un poco de polvo].