Los ensayos
Los ensayos UN RASGO DE CIERTOS EMBAJADORES
a | En mis viajes, para aprender siempre alguna cosa de la comunicación con otros —que es una de las más bellas escuelas que existen—, observo la práctica de llevar siempre a mis interlocutores a hablar de aquello que mejor saben:
a2 | I Basti al nocchiero ragionar de’ venti,
al bifolco dei tori, e le sue piaghe
conti’l guerrier, conti’l pastor gli armenti.[1]
[Baste al marinero hablar de vientos, al labrador de bueyes, y que el guerrero cuente sus heridas, y que el pastor cuente sus rebaños].