Los ensayos
Los ensayos Pero, para volver a mi asunto, tenemos a nuestro favor la inconstancia, la irresolución, la incerteza, el dolor, la superstición, la inquietud por el futuro, incluso después de nuestra vida, la ambición, la avaricia, los celos, la envidia, los deseos desordenados, insensatos e indomables, la guerra, la mentira, la deslealtad, la maledicencia y la curiosidad. Sin duda, hemos pagado un precio muy alto por esta hermosa razón de la cual nos ufanamos, y por la capacidad de juzgar y conocer, adquiriéndola a costa del infinito número de pasiones a las que estamos incesantemente sometidos.[257] b | Si no queremos destacar también, como lo hace Sócrates,[258] una notable prerrogativa sobre los demás animales: que la naturaleza a ellos les ha prescrito ciertos períodos y límites para el placer venéreo, y, en cambio, a nosotros nos ha dado rienda suelta a cualquier hora y en cualquier ocasión.[259] c | Vt uinum aegrotis, quia prodest raro, nocet saepissime, melius est non adhibere omnino, quam, spe dubiae salutis, in apertam perniciem incurrere: sic haud scio an melius fuerit humano generi motum istum celerem cogitationis, acumen, solertiam, quam rationem uocamus, quoniam pestifera sint multis, admodum paucis salutaria, non dari omnino, quam tam munifice et tam large dari[260] [El vino rara vez aprovecha a los enfermos; con frecuencia les perjudica. Por eso, es preferible no dárselo en absoluto a hacerles correr un peligro manifiesto por la esperanza de una dudosa curación. Así, no sé si no sería mejor para la especie humana que la naturaleza le hubiera rehusado por completo el rápido movimiento de la reflexión, la agudeza, la perspicacia, que llamamos razón, y que nos ha concedido tan liberal y generosamente, puesto que es funesta para muchos, saludable para muy pocos].