Los ensayos
Los ensayos Pues bien, acepto esta sincera y franca confesión. Ciertamente, se han dado cuenta de que las cualidades que tanto celebramos no son más que vana fantasÃa. AsÃ, aunque los animales dispusieran de toda la virtud, ciencia, sabidurÃa y capacidad estoica, c | continuarÃan siendo animales; y no a | podrÃan compararse con un hombre miserable, malvado e insensato.[255] c | Porque, en suma, lo que no es como nosotros no tiene valor alguno. Y Dios, para hacerse valer, tiene que parecérsenos, como diremos luego.[256] Queda pues claro que a | nos preferimos a los demás animales y nos apartamos de su condición y sociedad no por verdadera reflexión, sino por un loco y terco orgullo.