Los ensayos
Los ensayos [No sólo carecerÃas de enfermedades y de flaqueza, sino también de congojas y de inquietud, y te serÃa dada una vida larga con un destino mejor].
En estos tiempos he visto a cien artesanos, a cien labradores, más sabios y más felices que los rectores de la universidad, y a los que yo preferirÃa parecerme. El saber, a mi juicio, tiene su posición entre las cosas necesarias para la vida, como la gloria, la nobleza, la dignidad,[264] c | o, a lo sumo,[265] como la riqueza b | y las demás cualidades que le son verdaderamente útiles, pero de lejos y más por fantasÃa que por naturaleza. c | Tampoco precisamos muchos más cargos, reglas y leyes de vida en nuestra comunidad que las grullas y las hormigas en la suya. Y, no obstante, vemos que éstas se comportan muy ordenadamente sin instrucción alguna. Si el hombre fuese sabio, valorarÃa cada cosa según la utilidad y adecuación para su vida.[266] a | Si alguien nos contara según nuestras acciones y comportamientos, encontrarÃa mayor número de excelentes entre los ignorantes que entre los doctos —quiero decir en toda clase de virtud—. La vieja Roma proporcionó, en mi opinión, hombres más valiosos, tanto en la paz como en la guerra, que esa Roma docta que se destruyó a sà misma. Aunque lo demás fuese parejo, al menos la probidad y la inocencia se inclinarÃan del lado de la antigua, pues éstas se acomodan singularmente bien con la simplicidad.