Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero dejo este discurso, que me llevaría más lejos de lo que quisiera ir. Sólo añadiré que nada salvo la humildad y sumisión[267] puede producir un hombre de bien. No debe dejarse el conocimiento del deber al juicio de cada cual; hay que prescribírselo, no debe dejarse que lo elija su razón. De lo contrario, dada la flaqueza y la infinita variedad de nuestras razones y opiniones, al final nos forjaríamos deberes tales que nos llevarían a devorarnos entre nosotros, como dice Epicuro.[268] La primera ley que Dios promulgó para el hombre fue una ley de pura obediencia; fue un mandato puro y simple en el cual el hombre nada pudo conocer ni discutir,[269] c | pues obedecer es la obligación propia del alma razonable que reconoce a un superior y benefactor celeste.[270] Del obedecer y del ceder nacen todas las demás virtudes, como de la soberbia todos los pecados. b | Y, al contrario, la primera tentación que el diablo presentó a la naturaleza humana, su primera ponzoña, se introdujo en nosotros merced a las promesas de ciencia y conocimiento que nos hizo: «Eritis sicut dii, scientes bonum et malum»[271] [Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal]. c | Y las sirenas, para engañar a Ulises, en Homero, y para atraerlo a sus peligrosos y destructivos lazos, le ofrecen la ciencia como don.[272] a | La peste del hombre es el convencimiento de saber. Por eso nuestra religión nos recomienda en tan gran medida la ignorancia como cualidad propicia a la creencia y a la obediencia. —c | Cauete ne quis uos decipiat per philosophiam et inanes seductiones secundum elementa mundi[273] [Vigilad que nadie os engañe con la filosofía y con vanas seducciones fundadas en los elementos del mundo].


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker