Los ensayos
Los ensayos a | Pero aunque la ciencia logre realmente lo que dicen, embotar y abatir la violencia de los infortunios que nos persiguen, ¿qué hace sino aquello que hace de manera mucho más pura y evidente la ignorancia? El filósofo Pirrón, acuciado en el mar por el riesgo de una gran tormenta, presentó a sus acompañantes como modelo a imitar la seguridad de un cerdo que viajaba con ellos, que miraba la tormenta sin miedo.[292] La filosofía, al final de sus preceptos, nos remite a los ejemplos del atleta y del arriero, en los cuales por lo común vemos mucho menos sentimiento de la muerte, del dolor y de otros inconvenientes, y más firmeza de los que jamás la ciencia proveyó a quien no haya nacido y esté preparado por sí mismo merced a su disposición natural.[293] ¿Por qué es más fácil hacer incisiones y cortar los tiernos miembros de un niño, c | y los de un caballo, a | que los nuestros, sino por la ignorancia? ¿A cuántos ha hecho contraer una enfermedad la mera fuerza de la imaginación? Vemos habitualmente que algunos se hacen sangrar, purgar y tratar para curarse de enfermedades que sólo sienten en el pensamiento. A falta de enfermedades verdaderas, la ciencia nos presta las suyas. El color y la tez te presagian un deflujo catarral; la canícula te amenaza con un acceso de fiebre; la ruptura de la línea vital de la mano izquierda te advierte de alguna notable y próxima indisposición. Y, finalmente, se dirige sin rebozo alguno a la salud misma: esta alegría y este vigor juvenil no pueden ser permanentes; es preciso hurtarles sangre y fuerza, no sea que se vuelvan contra ti mismo.[294] Compara la vida de un hombre sometido a tales imaginaciones con la de un labrador que se deja llevar por el deseo natural, que sólo mide las cosas por el sentimiento presente, sin ciencia ni previsión, que no padece un mal sino cuando lo padece, mientras que el otro a menudo sufre de piedra en el alma antes de sufrirla en los riñones —como si no estuviera bastante a tiempo para padecer el dolor cuando llega, lo anticipa con la fantasía y se adelanta a él.[295]