Los ensayos
Los ensayos Los cristianos disponen de un particular conocimiento de cómo la curiosidad es un mal natural y original en el hombre. El afán de progresar en sabiduría y en ciencia fue la primera ruina del género humano; es la vía por la cual se ha precipitado a la condena eterna.[343] El orgullo es su pérdida y su corrupción; el orgullo precipita al hombre fuera de las vías comunes, le lleva a abrazar las innovaciones, y a preferir ser cabeza de una tropa errante y desviada por el sendero de la perdición, a elegir ser maestro y preceptor del error y la mentira, antes que discípulo en la escuela de la verdad, dejándose llevar y conducir de la mano de otro por la vía trillada y recta. Tal vez sea esto lo que dice aquella antigua sentencia griega según la cual la superstición sigue al orgullo y le obedece como a su padre: ἡ δεισιδαιμονία κατάπερ πατρὶ τῷ τυφῷ πείθεται.[344]