Ana de las Tejas Verdes

Ana de las Tejas Verdes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero Matthew se había ido, asustado de su propio éxito. Huyó presurosamente al rincón más remoto del campo, por temor a que Marilla sospechara su presencia. La propia Marilla, al regresar a casa, fue agradablemente sorprendida por una voz plañidera que la llamaba desde el otro lado del pasamanos.

- ¿Bien? – dijo, entrando en el vestíbulo.

- Siento haberme enfadado y dicho cosas malas, y estoy dispuesta a decírselo a la señora Lynde.

- Muy bien. – El ceño de Marilla no daba señas de desarrugarse. Había estado meditando qué hacer si a Ana no se le ocurría ceder –. Te llevaré después de ordeñar.

Por lo tanto, después de ordeñar, cuesta abajo fueron Marilla y Ana; erguida y triunfante la primera, encogida y agobiada la segunda. Pero a mitad de camino, el agobio de Ana se desvaneció como por encanto. Alzó la cabeza y caminó con paso ágil, con los ojos fijos en el cielo crepuscular y un aire de reprimida alegría. Marilla contempló desaprobadoramente el cambio. Ésta no era la triste penitente que tenía que llevar a presencia de la ofendida señora Lynde.

- ¿Qué estás pensando, Ana? – preguntó.

- Imagino qué le diré a la señora Lynde – contestó Ana soñadoramente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker