Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes Todo se reduce a una puntada detrás de otra, y nunca parece llegarse a nada. Pero, por supuesto, prefiero ser Ana de las “Tejas Verdes” remendando, que Ana de cualquier otro lado sin más ocupación que jugar. Aunque quisiera que cuando remiendo, el tiempo pasara tan rápido como cuando estoy jugando con Diana. Oh, pasamos tan buenos ratos, Marilla. Yo tengo que poner la mayor parte de la imaginación, pero soy capaz de hacerlo con facilidad. Diana es simplemente perfecta en todos los otros órdenes. Ya conoce ese pequeño espacio de terreno del otro lado del arroyo que corre entre nuestra granja y la del señor Barry. Pertenece al señor William Bell y justo en la esquina hay un pequeño cerco de abedules blancos; es el lugar más romántico de todos, Marilla. Allí tenemos nuestra casa Diana y yo. La llamamos Idlewild. ¿No es un nombre poético?