Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes usted? Era muy hermosa y tuvo que hacer frente a grandes tribulaciones. Se podÃa desmayar como si tal cosa. Me encantarÃa poderme desmayar, Marilla. ¡Es tan romántico! Pero estoy demasiado sana a pesar de ser tan flaca. Aunque creo que estoy engordando. ¿No le parece? Me miro los codos todas las mañanas al levantarme para ver si se me están formando hoyuelos. Diana va a tener un vestido nuevo, con mangas abullonadas. Lo va a usar para la excursión. Oh, espero que el miércoles haga buen tiempo. Creo que no podrÃa resistir la desilusión si algo me impidiera ir a la excursión.
Supongo que seguirÃa viviendo, pero la pena me durarÃa toda la vida. No tendrÃa importancia si fuera a cientos de excursiones en los años venideros; ellas no me compensarÃan el haber perdido ésta. Va a haber botes en el Lago de las Aguas Refulgentes, y sorbetes, como ya le he dicho. Nunca los he probado. Diana trató de explicarme cómo eran, pero creo que el sorbete es una de las cosas que sobrepasan los lÃmites de la imaginación.
- Ana, hace diez minutos que estás hablando – dijo Marilla –. Ahora, por curiosidad, trata de ver si puedes tener la lengua quieta por ese mismo espacio de tiempo.