Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes Es posible que el episodio hubiera terminado sin más tormentos, si no hubiera ocurrido otra cosa. Pero cuando los acontecimientos comienzan a sucederse, nada los detiene.
Los colegiales de Avonlea solían pasar el mediodía cogiendo miel en el bosque de abetos del señor Bell y en el gran campo de pastoreo. Pero debían tener los ojos puestos en casa de Helen Wright, donde se hospedaba el maestro. Cuando le veían salir, corrían hacia el colegio; pero como la distancia a recorrer era tres veces mayor que la del sendero del señor Wright, tenían muchas posibilidades de llegar, agitados y cansados, con tres minutos de retraso.
Al día siguiente, el señor Phillips fue atacado por uno de sus repentinos arrebatos de reforma y anunció, antes de almorzar, que esperaba encontrar a los alumnos en sus asientos al volver.
Quien llegara tarde sería castigado.
Todos los chicos y algunas niñas fueron al bosque con la sana intención de “tomar un bocado”. Pero las nueces y la miel eran seductoras y tentaban; retozando y comiendo, pasaron el tiempo y, como de costumbre, lo que les volvió a la realidad fue el grito de Jimmy Glover desde lo alto de un patriarcal abeto:
- ¡Vuelve el maestro!.